miércoles, 25 de abril de 2012
Amor de perros
En la esquina, en donde se dan la mano la renombrada Av Caseros y la humilde y desconocida Monasterio (barrio Parque Patricios), un perro y su dueño deciden ingresar de lleno en la plaza. El can tiene una postura totalmente exaltada: mira a los de su especie correteando, oliéndose entre sí, meando los árboles, jugando entre ellos, y se le hace agua la boca. La correa se tensa a más no poder, al dueño se le hace muy difícil mantener la calma de la situación. ''Charli! Tranquilo, esperá un poco. Ya te suelto'' le repetía su amo (es muy desagradable la palabra ''amo''cuando se habla de la relación animal-ser humano), pero Charli no hacía caso. La inercia de su alma por ser uno más entre sus compañeros de juego, desbordaba su cuerpo obligándolo a realizar movimientos inútiles, exagerados. Algo dentro de Charli quería estallar: la cola se movía a más no poder, la lengua decía presente fuera de la boca mostrando agitación, sus patas luchaban contra ''eso'' (la correa) que las detenían.
''Listo Charli, andá! Pero tené cuidado'' dijo Javier y soltó la correa. El perro se metió disparado en el corazón de la plaza como un nene que sale corriendo a los brazos de su madre a la salida del jardín de infantes. Su carrera sin competencia al lugar en donde lo esperaban cuatro perros sólo se detuvo cuando decidió marcar el territorio en un tacho de basura. Objetivo cumplido: Charli ya era parte del juego, su alma estaba en calma, y solamente corría junto a sus ocasionales amigos los cuales no les importaba ni sus nombres, situaciones económicas, tamaños, ni nada. Eran todos iguales.
Javier lo vigilaba desde un banco despintado. Era una mañana fresca y con un Sol débil de otoño. Tenía sus manos en los bolsillos y luego de mirar a Charli su mirada se transformó en pensamiento. En ese lapsus recorrió en su mente, con el paisaje de la plaza y Charli detrás, su vida. Recordó su infancia en las calles Pompeya, las vacaciones familiares en Mar del Plata, la primera vez que entró al Cilindro de Avellaneda, las llegadas borracho a su casa en la adolescencia, su primer amor, en fin, hizo un repaso de sus veintiocho años. El último vagón del recorrido era el presente, se bajó y meditó sobre él: su trabajo, su profesión, sus amigos, su desamor. Cuando en sus ojos se proyectó la idea del ''desamor'' un punzón invisible le pincho el alma. Pensar en ella no le hacia para nada bien, hace tres meses que no la veía, ni sabía nada. La ruptura fue total y Gabriela (su ex) se fue con un adiós definitivo pero todavía la tenía presente en todos los rincones de su vida. Las despedidas tienen varias formas de representarse: en punto y seguido, tres puntos y punto final. La tercera fue la de esta pareja.
Javier no le buscaba explicación a lo que pasó con ella sólo la recordaba. Su ser estaba envuelto en telarañas de nostalgia y a él en este último tiempo ''disfrutaba'' enredarse hasta no poder salir de ellas. Una lágrima iba a correr sobre su mejilla, el dolor en la boca del estómago era cada vez más insoportable pero de repente apareció Charli. Primero su lengua recorrió cariñosamente la mejilla de su dueño como avisando que él había vuelvo, luego ladró para rescatarlo de esas redes y así traerlo a la realidad. Una vez que Javier reaccionó se fundió en un abrazo con Charli. Este ladraba, movía la cola y lo llenaba de besos. ''Hey Charli, volvé con tus amigos'' le dijo entre abrazos. Pero Charli por lo visto no quería volver. En este momento y como siempre sólo existía el mundo Javier, su mundo, el mundo de los dos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Es ree lindo!
ResponderEliminarGolpe bajo por el momento que estamos pasando con nuestros amiguitos Roto y Shele!
Con amor van a salir adelante. Asi como nosotros salimos adelante por ellos :)
Marce
"la primera vez que entró al Cilindro de Avellaneda"♥
ResponderEliminarde verdad q habia dejado un comentario aca!! no se q paso...bueno ahora leo el otro...t decia basicamente q me gusta tu blog y q esta historia fue la q mas m gusto hasta ahora..con historias cotidianas nos haces refexionar! sigo leyendo...:)
ResponderEliminarDai.